miércoles, 26 de octubre de 2011
domingo, 23 de octubre de 2011
EL CID
Estatua ecuestre de El Cid en Burgos, de González Quesada 1955.
El Cid es el héroe perfecto, el hombre que se hace a sí mismo, buen esposo y padre de familia; fiel vasallo por encima de la incomprensión de Alfonso VI; nómada infatigable pero con una gran querencia hacia su tierra. La valoración moral que suscita es óptima: guerrero invicto, político generoso; con dominio del derecho y cierta cultura literaria, vida familiar honesta y caballero cristiano (…) difícilmente se le puede hacer al Cid representante de una presunta identidad étnica castellana, pero será el héroe castellano por excelencia, el fiel vasallo insuficientemente valorado por su rey.
Ricardo García Cárcel "La herencia del pasado"
domingo, 9 de octubre de 2011
ALMANZOR
Retrato imaginario por Zurbarán
Muhammad ibn Abi´Amir, Almanzor, vivió en el último tercio del siglo X, cuando el califato omeya comenzaba a mostrar los primeros síntomas de debilidad interna, de manera especial después de la muerte de al.Hakam II en 976. Almanzor supo aprovechar esta circunstancia para maniobrar y hacerse con el poder absoluto, relegando al califa omeya. (…)
Convertido en general supremo de las tropas, prosiguió sus campañas militares contra los cristianos. Creó un ejército profesional donde estaban integrados todos los elementos de la sociedad; aumentó la producción de armas; supervisó el suministro de pertrechos al ejército – de manera especial los caballos- y mejoró los sistemas de ataque y asedio.
Las expediciones permitían obtener unos cuantiosos ingresos para las arcas del Estado y proporcionaban cautivos y un botín que se repartía entre los combatientes y la comunidad.(...) adoptó el sobrenombre honorífico de al-Mansur bi-Lah, “el vencedor por Dios”, nombre por el que en su forma romanceada, Almanzor, ha pasado a la historia, e hizo proclamar su propio nombre en la oración de los viernes después del nombre del Califa.
Las campañas emprendidas consistían en ataques difíciles de prever que se llevaban a cabo con una dureza sin precedentes. Basta recordar la expedición contra Barcelona en 985 o la campaña de Santiago de Compostela en 997. La última campaña de Almanzor tuvo lugar en el verano de 1002 por tierras riojanas, en el curso de la cual saqueó e incendió el Monasterio de San Millán de la Cogolla. Al regreso de esta expedición, su estado de salud se agravó y murió camino de Medinaceli, en agosto de ese mismo año dejando instaurada una dictadura militar.
LÓPEZ PITA, Paulina “Almanzor, espada de doble filo” Revista La aventura de la Historia , nº 156, págs, 62 y ss.
viernes, 15 de abril de 2011
UNIÓN DINÁSTICA
Testamento de Isabel la Católica
E. Rosales. 1864 Museo del Prado
La unión dinástica se hace efectiva en 1479, al heredar Fernando la corona de Aragón: no significa unión política, puesto que cada corona mantuvo su independencia y su propio sistema de gobierno, al igual que sus propias características.
Según la Concordia de Segovia, los Reyes gobernarían conjuntamente en ambas coronas, y aunque Fernando intervino en Castilla más que Isabel en Aragón, las grandes decisiones se tomaron conjuntamente, y los éxitos se hicieron notar en política exterior: unidad territorial peninsular (menos Portugal), Canarias, América, Sur de Italia, norte de África… El peso de la unión lo llevó Castilla, más poblada, más sometida al poder real, y lugar de residencia de los Reyes. Como expresión del predominio castellano podemos señalar el uso del castellano como lengua de la monarquía, y que los nuevos territorios incorporados pertenecieron a Castilla.
LA TRANSICIÓN A LA DEMOCRACIA
Amnistía
J. Genovés
El desmantelamiento del franquismo lo llevó a cabo el primer gobierno de Adolfo Suárez que inició un proceso democratizador a partir de la propia legalidad. Concedió una amnistía el 30 de julio de 1976 y realizó la Ley para la Reforma Política , aprobada por las Cortes, aún franquistas, y después en referéndum a fines de 1976; por la que se establecía el bicameralismo y el sufragio universal en la elección de ámbas cámaras.
Al mismo tiempo comenzó a mantener contacto con los líderes políticos de la oposición iniciándose un proceso de legalización política de partidos en la clandestinidad como el PSOE y el PCE. Ambos aceptaron la monarquía como forma de gobierno abandonando la ideología republicana. La oposición de las fuerzas conservadoras ante la legalización del partido comunista, enemigo del régimen franquista, no se hizo esperar y explicitaron de forma contundente su protesta.
Suárez continuó negociando y adoptando medidas como la disolución del Sindicato Vertical, del Tribunal de Orden Público y del propio Movimiento Nacional. El terrorismo obstaculizaba el proceso de transición democrática. Bandas armadas como ETA y GRAPO protagonizaban mortales atentados, y secuestros, mientras la extrema derecha asesinaba a cinco abogados laboralistas adscritos clandestinamente al PCE en la calle de Atocha de Madrid en enero de 1977.
Ante la inminente convocatoria de elecciones generales y democráticas en junio de 1977, los partidos políticos se agruparon en las siguientes formaciones:
+ UCD. Unión de Centro Democrático. Partido fundado y liderado pro Adolfo Suárez. Fuerza heterogénea que agrupaba a democristianos, liberales y socialdemócratas
+ AP. Alianza Popular. Partido de derechas liderado por Manuel Fraga. De carácter autoritario y conservador.
+ PSOE. Partido Socialista Obrero Español, liderado por Felipe González
+ PCE. Partido Comunista de España, liderado por Santiago Carrillo
+ Partidos nacionalistas vascos y catalanes, fundamentalmente entre los que destacan CiU Convergencia i Unió, y el PNV, Partido Nacionalista Vasco.
En las elecciones resultó victoriosa la UCD (165 diputados) seguida del PSOE (115) y los fracasos de PCE (20) y AP (18). El nuevo gobierno surgido tras las elecciones tenía que acometer dos retos importantes, por un lado frenar la crisis económica y por otro elaborar un texto constitucional que consolidara el nuevo estado democrático. Para ambas cuestiones se llegó a un consenso entre gobierno y oposición. En el terreno económico se formaron los llamados Pactos de la Moncloa (octubre de 1977) que consiguieron frenar la tendencia negativa de la economía, reduciendo la inflación y el déficit presupuestario, aunque no el paro. La elaboración del texto constitucional vio su término con la aprobación en referéndum el 6 de diciembre de la Constitución de 1978.
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