martes, 6 de marzo de 2012

DICTADURA DE PRIMO DE RIVERA



En 1923 existía una gran inestabilidad social. Los proyectos de reforma constitucional y reforma de la Hacienda Pública asustaban a las clases conservadoras. La instrucción del expediente Picasso, donde se criticaba la gestión del ejército en la guerra de Marruecos, llegando a acusar de negligencia a altos mandos e incluso salpicando a la figura del rey, se debía analizar en la Cortes.
El capitán general de Cataluña, Miguel Primo de Rivera, dio un golpe de Estado con el apoyo del monarca, de una parte importante del ejército y de las fuerzas conservadoras del país. No hubo especiales resistencias de los partidos políticos dinásticos, tan sólo los republicanos, socialistas y los sindicatos respondieron con huelgas y manifestaciones, que fueron rápidamente silenciadas. El pueblo se mantuvo expectante y pasivo.
Se estableció una dictadura como una solución transitoria a los problemas del país. Se disolvieron las Cortes, se suspendió la Constitución de 1876 y se destituyeron instituciones representativas tales como las Diputaciones y Ayuntamientos. Se impuso una fuerte censura de prensa.

domingo, 4 de marzo de 2012

LA SEMANA TRÁGICA

En 1909, se produce la primera crisis del reinado de Alfonso XIIII motivada por el envío de reservistas a la guerra de Marruecos. Las hostilidades existentes en el Rif marroquí produjeron el desastre del Barranco del Lobo, con un gran número de bajas españolas. Este suceso provocó que Maura movilizara a los reservistas.
En Barcelona, reaccionaron de forma negativa al iniciarse incidentes graves ante el embarque de las tropas, estallando una huelga general convocada por Solidaridad Obrera y UGT.
Se declaró el estado de guerra y se envió al ejército a sofocar la rebelión que lejos de sofocarse se intensificó tomando tintes antimilitares y anticlericales: quemas de conventos y enfrentamientos con el ejército que acabaron con una represión muy dura y la ejecución de varios anarquistas, entre ellos Ferrer i Guardia.
La Semana Trágica acabó con el programa reformista de Maura viéndose obligado a dimitir.








domingo, 19 de febrero de 2012

LA GUERRA HISPANO-NORTEAMERICANA 1898



En el nuevo orden mundial del cambio de siglo, las colonias españolas de ultramar eran un anacronismo. Es cierto que la razón crucial de la debacle española fue la tenacidad de la lucha por la liberación nacional en Cuba. Pero las colonias también estaban perdidas, no por ningún fallo concreto por parte del gobierno ni de las fuerzas armadas españolas, sino porque sólo eran restos de un antiguo imperio incrustados en zonas que habían cobrado importancia estratégica en la nueva ofensiva de expansión imperial de finales del siglo XIX. Esta visión más global de la causa de la derrota española quedó captada en el famoso discurso pronunciado por lord Salisbury en mayo de 1898, en el que se refería a “naciones moribundas” que se estaban viendo obligadas a ceder el paso a potencias más vigorosas en expansión.
La dimensión internacional del conflicto hispano-norteamericano se aprecia con claridad en la forma en que se redistribuyeron las colonias españolas después de la guerra. En principio, las negociaciones que condujeron a un acuerdo de paz sólo implicaban a las dos partes de la disputa. Las conversaciones iniciales  se celebraron en Washington entre el gobierno norteamericano y el embajador francés en Estados Unidos, Jules Cambon, que actuaba en nombre del gobierno español. El 12 de agosto de 1898 se acordó un protocolo de paz y el 1 de octubre se iniciaban en París las negociaciones formales entre las comisiones españolas y estadounidenses en pos de un tratado. La comisión española estaba compuesta exclusivamente por representantes del gobierno del Partido Liberal porque ningún otro partido quiso implicarse en la cesión del imperio. La comisión norteamericana, por su parte, estaba compuesta de una mayoría de expansionistas. Tras la completa derrota en la guerra, la comisión española no tenía más opción que aceptar los duros términos impuestos por los vencedores. Por el Tratado de París, firmado el 10 de diciembre, España cedía a Estados Unidos, Cuba, Puerto Rico, Filipinas y la isla de Guam, en el Pacífico; a cambio de las Filipinas, España recibió 20 millones de dólares.
No obstante, fuera de las negociaciones oficiales algunas de las grandes potencias estaban planteándose reivindicaciones sobre las posesiones españolas. A fin de reforzar sus ambiciones para adquirir parte de las Filipinas, Alemania había apostado una escuadra muy poco más allá de la bahía de Manila durante la batalla naval entre España y Estados Unidos…Una vez quedó claro que Estados Unidos se proponía anexionarse todas las islas Filipinas, Alemania buscó el apoyo británico para conseguir su objetivo secundario de adquirir las islas españolas del Pacífico. Deseosa de que Estados Unidos retuviera las Filipinas, para evitar que cayeran en manos de otra potencia europea, Gran Bretaña también estaba ansiosa de que Alemania fuera compensada por su frustración con las Filipinas. Como resultado de estas maniobras diplomáticas, Berlín, con el conocimiento de británicos y norteamericanos, negoció en secreto con Madrid la venta de todas las islas excepto Guam, por el precio de 25 millones de pesetas, adquiriendo así una estratégica ristra de islas, útiles para estaciones carboneras y para comunicaciones, que se extendía hasta sus concesiones en China.
Sebastián BALFOUR, “El fin del imperio español, 1898- 1923”. 


CUBA. El GRITO DE YARA

Independencia de Cuba. Revista La Flaca 1873  

Todo comenzó el 10 de octubre de 1868 cuando el hacendado cubano Carlos Manuel de Céspedes lanzaba en Yara un grito que con el tiempo se convertiría en santo y seña de los independentistas isleños “¡Viva Cuba libre!”...En el manifiesto que Céspedes lanzaba se contenía un catálogo de los agravios por los que Cuba había de independizarse de España a la par que justificaba, a partir de los mismos, el empuñar las armas y rebelarse (…)
De esta forma comenzaba una larga lucha que se prolongaría durante una década, que provoca que este conflicto iniciado en Yara se conozca con el nombre de la guerra de los Diez Años o guerra Larga. La misma fue el resultado de una combinación de factores étnicos, económicos y políticos. El levantamiento fue promovido por hombres blancos, pero éstos eran conscientes de que para que el alzamiento tuviese éxito se necesitaba contar con el apoyo de los negros y mulatos. El 57% de los habitantes de la isla eran blancos, el 43% de color, y de éstos el 60% estaba sometido a la esclavitud…Por eso, la proclama de Céspedes decía “Nosotros consagramos estos dos venerables principios: nosotros creemos que todos los hombres son iguales…admiramos el sufragio universal que asegura la soberanía del pueblo; deseamos la emancipación, gradual y bajo indemnización de la esclavitud”

José Calvo Poyato “El desastre del 98” 


jueves, 16 de febrero de 2012

EL SISTEMA CANOVISTA

En el sistema bipartidista y fraudulento, Sagasta sirve el capón del poder al partido Conservador. Luego Cánovas hará lo mismo con el partido Liberal.

Cánovas del Castillo es el hombre fuerte del nuevo sistema político. Su personalidad se apoya en tres aspectos básicos: patriotismo, confesionalidad – concibe la unidad religiosa como medio de unión en un país dividido por grupos y partidos, no quiere la intolerancia pero sí la protección del catolicismo- y liberalismo doctrinario. Igualmente destaca en él su pasión por el orden social ( el orden público)
Su obra política fue  la constitución de 1876 y la monarquía constitucional parlamentaria. Se apoyaban en los mismos fundamentos ideológicos que el liberalismo doctrinario con alguna novedad heredada del período revolucionario: el sistema se basaba en el turno de partidos y tendía a mantener el orden y  defender unos intereses económicos. El monarca se convierte en “rey soldado” y de esa forma el ejército se convierte en un apoyo real al régimen monárquico. El fin que persiguió la Restauración fue la paz como identificación del orden, a base de una sociedad que uniera todos los elementos de la nación hasta conseguir un pueblo de adictos.




M. Carmen GARCÍA NIETO “Restauración y desastre”1874-1898.